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¿Cómo funcionan las máscaras de luz LED y qué pueden hacer por la salud de tu piel?

La luz y su impacto sobre la salud de la piel
Si buscamos una definición de lo que es la luz, encontraremos que es una forma de energía, ondas electromagnéticas que pueden o no ser visibles. Y, por suerte, está presente en nuestra vida desde nuestro origen, ya que el planeta necesita de una luz –la solar- para que la vida siga floreciendo. Sin embargo, a pesar de esa necesidad, el avance de la ciencia y la salida del hombre al espacio nos han hecho ver la luz desde otros ángulos. Así hemos acabado descubriendo que existen distintos tipos, qué sucede cuando somos privados de ella y cuáles sus usos y sus beneficios. También cómo generar distintas longitudes de onda de manera artificial, por ejemplo, mediante los LED (Light Emitting Diode, en castellano, diodos emisores de luz). Sabemos desde hace tiempo que determinadas longitudes de onda de la luz solar tienen un impacto negativo en nuestra piel, pero se ha descubierto también que otras pueden resultar beneficiosas. Y los informes y las investigaciones en esta materia parten de la NASA. La Administración Nacional Aeronáutica y del espacio estadounidense fue la primera en comprobar que esas otras luces artificiales, las LED, también tenían un impacto sobre distintos aspectos de la vida diaria y así que comenzó a estudiar las diferentes longitudes de onda para conocer sus usos.Un experimento con consecuencias inesperadas
Y su hallazgo no pudo ser más sorprendente y, como suelen serlo los grandes descubrimientos de la humanidad, más casual. Todo surgió cuando un grupo de científicos se planteó la forma de cultivar patatas en el espacio usando luces LED y llevarlas en el transbordador espacial para mejorar la dieta de los astronautas durante su estancia fuera de la atmósfera terrestre. El experimento se llevó a cabo con luces azules y rojas, y aunque no sabemos qué tal salieron las patatas, de rebote descubrieron un curioso efecto secundario: las manos de quienes trabajaban directamente con las luces parecían curarse más rápido de las pequeñas heridas o abrasiones que sufrieran. Gracias a eso, la NASA envió un comunicado en el año 2000 contando lo que había sucedido. “Usando diodos emisores de luz potentes, o LED, originalmente diseñados para la investigación del cultivo de plantas comercial en el espacio, los científicos han encontrado una manera de ayudar a los pacientes aquí en la Tierra”, decían entonces. Y comenzaba así una investigación más específica, sobre los efectos de las distintas longitudes de onda que dura ya más de dos décadas y que involucra a distintos sectores.
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